Estos primeros 13 años del siglo XXI nos muestra, por un lado, que carecemos de un modelo de desarrollo que, entre otras cosas, nos ayude a definir una correcta política de transporte y por otro lado, nos muestra que en esta materia , todo ha colapsado, las rutas destruidas, insuficientes y angostas. Ferrocarriles con vías férreas, abandonadas, semi-destruidas, escazas en cantidad de material rodante y el que existe, es anticuado; puertos sin especialización, salvo los privados; poca tecnología incorporada; poco desarrollo del transporte interno por agua; pero sobre todo no se optimiza el modo de transporte que pueda abaratar los costos de fletes y aumentar la competitividad de nuestra producción e industria.
- Transporte carretero, supera el 90%.-
- Ferroviario 5 %.-
- Fluvial y marítimo, 4%.-
- Aéreo 0,5%.
En otras cargas, distintas al del ejemplo anterior, podrá continuar o acentuarse el uso relativo actual de los modos.
B. La justificación económica desde el punto de vista global (sectorial) de los programas y proyectos, merced a la introducción de un cálculo económico integral, incorporando los costos y los beneficios sociales.
C. La participación estatal del sector, debe abarcar lo concerniente a la inversión y la gestión de la infraestructura pública así como la regulación de los mercados. Esta acción plantea la necesidad de encarar la readecuación institucional del sector.
D. La orientación de la inversión sectorial deberá tomar en cuenta: el aumento en la actividad ferroviaria en carga y pasajeros con sus requerimientos en vías y equipamiento.
La mejora progresiva de la red vial pavimentada interurbana. La introducción explícita del mantenimiento regular de la red secundaria (caminos no pavimentados). La complementación del camión y el ferrocarril, la multimodalidad y aumento de la logística.
La utilización mas amplia del transporte por agua, con sus necesidades de vías navegables con calado suficiente, que prevea la incorporación al sistema de un puerto de aguas profundas, articulado con el ferrocarril y la intermodalidad. El restablecimiento de la flota de bandera nacional.
La política de reestructuración modal en los grandes centros urbanos (donde se enfatizará la mejora más acelerada de los medios masivos de transporte y la rectificación progresiva de la tendencia hacia el aumento del automóvil como medio de transporte individual); las nuevas y necesarias conexiones internacionales en el contexto del Mercosur.
E. La recuperación de la actividad industrial nacional, como productora de bienes de capital destinados al sector y el fortalecimiento de la generación de ciencia y tecnología específicas –para lo cual es imprescindible la coordinación con otras áreas de gobierno, como la de Ciencia y Tecnología.
F. Nueva normativa de regulación, compatible con la estrategia y los objetivos del sector. Esta regulación debe cubrir las exigencias sociales que no pueden ser adecuadamente atendidas a través de las decisiones de tipo privado, pues el sector se desenvuelve bajo condiciones que no son las de competencia. Reestructuración profunda de los órganos regulatorios; cooperación institucional interjurisdiccional, generando fórmulas (institucionales) que permitan coordinar y regular la interacción de los sistemas de transporte urbano e interurbano, con el objetivo de superar ineficiencias y externalidades.
Por ejemplo, se debe atender los problemas de interacción negativos entre los puertos y las áreas urbanas aledañas.
Participación social a través de modalidades adecuadas, destacando la labor universitaria que debe contribuir a la formación de recursos humanos en la especialidad, en las diversas carreras afines a los conocimientos necesarios al sector.
G. Un cambio en la composición modal en el transporte de pasajeros de las regiones metropolitanas (en particular de Buenos Aires). Incremento del uso del transporte masivo (modernización de los ferrocarriles y mejora de su capacidad actual). Avance en las transformaciones del servicio por automotor con una mejora del uso de su capacidad y con políticas de racionalización e integración tarifaria y de servicios intermodales. Tomar en cuenta una situación de transición en esta materia y otra de más largo plazo, compatibles con los objetivos de reasignación modal y de accesibilidad del servicio a zonas de bajo nivel de renta per cápita.
JUAN JOSÉ CAVALLARI
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